jueves, 22 de octubre de 2009

MERCADEO POLÍTICO

La política española se ha convertido desde hace años en un mercadeo de intereses partidistas, todos lo gobiernos desde el inicio de la pseudo democracia española, han recurrido a la búsqueda del “mejor mendicante” para afianzar su dominio en la aprobación de Leyes y Presupuestos Generales del Estado, que les permitan seguir imponiendo su mayoría, y no verse derrotados en sus propuestas.

Nuevamente los afortunados negociadores son el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y Coalición Canaria (CC). A los primeros se les ofrece la independencia económica, sin poder ser recurridos por autonomías próximas y protegidos además por el “prestigioso Tribunal Constitucional”, y unas cifras que pueden rondar entre 500 y 600 millones de euros, (queda por concretar).

A los segundos (CC), una lluvia de millones de euros para los próximos años, que tal como va la economía del país y del cumplimiento de las promesas de su presidente ya veremos en que queda esta nueva promesa.

La democracia parlamentaria tal como existe en los países de tradición democrática, en España aún no ha llegado, ni se vislumbra, cada partido es la voz de su amo, para esto no son necesarios tantos parlamentarios, tantas sesiones del Congreso de Diputados, son innecesarios tantos sueldos, desplazamientos, dietas, etc.
La independencia de un/a joven de su familia, suele hacerse realidad cuando sus ingresos le permiten no depender de ella, o sea que el dinero es la base muy importante para conseguirla.

No deja de ser sorprendente que el PSOE y el PNV enemigos políticos acérrimos, se alíen con el PP para conceder la independencia económica del País Vasco. Teniendo la independencia económica tienen la de la Autonomía, ellos pueden imponer sus impuestos, sus ventajas fiscales, financiar sus infraestructuras, etc, sin entregar un céntimo a España, lo más grave es que esto sucede con el beneplácito de todos.

No es extraño que la gente sensata no acuda a las distintas convocatorias de elecciones, tampoco que aumenten los sentimientos de independencia, nuestros políticos no merecen ninguna credibilidad, pero aún es más grave que les voten muchos ciudadanos, a pesar de sus corruptelas, lo cual invita a reflexionar sobre la calidad moral, cultural y cívica del pueblo español.
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