jueves, 1 de enero de 2009

NO LEVANTARÁS FALSO TESTIMONIO NI MENTIRÁS

LA VANGUARDIA, Miércoles, 31 de diciembre de 2008
Toni Comina

A las puertas de la Navidad, en casi todos los periódicos de ámbito estatal apareció una foto del President Montilla rodeado de pastores, ángeles y demonios. Pero en lugar de explicar el contexto de la imagen, una simple representación de "Els pastorets" escenificada por parelles lingiiístiques y alumnos de catalán de los cursos de Normalització Lingüística de Vic, la mayoría de las publicaciones se limitó a hacer de ella una lectura política, asociándola unos a la voluntad de la Generalitat de utilizar la lengua vernácula como elemento integrador y otros (como El Mundo y algún columnista de este díario) a una descarada imposición "racista y franquista" de la lengua catalaria.
Desgraciadamente, en ningún caso se explicaron los entresijos reales de una entrañable efeméride teatral que se celebraba por quinto año consecutivo.

Si el president Montilla no hubiera aparecido retratado junto al cuadro de actores encarnado por los alumnos de catalán, ningún periódico habría publicado una foto del evento. En este sentido, la presencia de José Montilla en el escenario eclipsó el trabajo de un grupo de actores que se limitaba a pasárselo bien; sin que nadie les obligara a actuar en contra de su voluntad. Pero considerar que la susodicha representación fue una imposición a los inmigrantes y una muestra de "racismo simpático y apestoso" no es más que una visión esperpéntica y ridícula de la realidad, una intoxicación interesada y plagada de mala saña.

¿Qué hubiera pasado si los demonios de 'Els pastorets' hubieran hablado en español?

En ambientes intransigentes y carpetovetónicos puede no gustar que algunos inmigrantes residentes en Catalunya se matriculen voluntariamente a los cursos de catalán o que esas personas, además, quieran divertirse y apuntarse a una representación teatral. Pero no es de recibo afirmar que el grupo de niños y adultos provenientes de Senegal, China, Sudamérica, Europa del Este, Marruecos, Andalucía o Catalunya, que estudian catalán y se lo pasan en grande sobre un escenario lo hacen obligados por una red de tintes racistas y franquistas. Como si vestirse de pastorcillo, de ángel o de demonio fuera comparable con subirse a la fuerza a una infausta patera.

Durante la época franquista, en plena persecución del catalán, en al gunas poblaciones se representaba a escondidas una burlesca versión popular de Els pastorets en versión bilingüe y maniquea: los pastorcillos y los angelitos (Los buenos) utilizaban el catalán, mientras que Satanás, Lucifer y los Siete Pecados Capitales (Las furias infernales) se expresaban en español.

¿Qué habrían dicho los detractores de Els pastorets de tots colors escenificados este año en Vic si los diablos hubieran hablado en español?
¿Habrían enviado a los actores a galeras, a remar?

No deja de ser curioso que los racistas y franquistas más arraigados, se insulten a sí mismos, con las palabras de "racistas y franquistas". Algunos de estos periódicos, así como determinados periodistas de El Mundo y los de la COPE, que se consideran fervientes católicos, se dedique a manipular la verdad, mentir y crear falsos testimonios la cuál se contradice con las enseñanzas de la religión católica.
OCTAVO MANDAMIENTO DE LA LEY DE DIOS ES: NO DIRÁS FALSO TESTIMONIO NI MENTIRÁS.

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